La luz, es la luz del corazón, y la visión interior, es la visión de la fe.
La luz no está en los ojos que ven, sino en el corazón que reconoce la verdad. Y la verdadera perspicacia consiste en tener una fe que te permita distinguir la verdad de la falsedad, la guía del extravío y la obediencia de la desobediencia. Porque puedes tener la vista más aguda y el corazón más ciego, pero cuando Allah ilumina tu corazón con la fe, comienzas a ver con claridad aquello que muchos, aun teniendo los ojos bien abiertos, jamás llegan a comprender.